Se pretende, en suma, que todas las actividades
escolares procuren el máximo desarrollo de
las posibilidades de cada alumna y le ayuden a adquirir
la madurez de criterio y los conocimientos que le
capaciten para adoptar libremente sus propias decisiones,
con rectitud y sentido de responsabilidad. La programación
de cada materia tiene en cuenta esa finalidad normativa,
de modo que junto con la adquisición de los
conocimientos específicos de cada área,
las alumnas alcanzan un correcto enfoque científico
y doctrinal de las cuestiones que lo requieren.